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en Valencia

Alice Keller, Stephanie Fierz

tripulantes de cabina (22 y 20 años, en SWISS desde 2016)

A Alice y Stephanie no solo les une la misma profesión, sino también una larga amistad; pero también Valencia, la metrópoli a orillas del Mediterráneo consigue despertar su entusiasmo de igual manera. Alice pasó medio año en la ciudad portuaria durante un programa de inmersión lingüística y se quedó prendada de ella desde el primer momento. «Estaba tan entusiasmada cuando hablaba de la ciudad y de su encanto que cada vez estaba más intrigada por conocerla», recuerda Stefanie. SWISS vuela a Valencia (VLC) a diario desde Zúrich (ZRH).

Valencia es la tercera ciudad más grande de España. Ya sea en primavera, verano, otoño o invierno: siempre merece la pena visitarla.«Generalmente el tiempo es bueno. Pero es en primavera cuando la ciudad se sumerge en una actividad desenfrenada con la celebración de las Fallas.» En verano, el termómetro se dispara considerablemente, pero como el mar no queda lejos, uno siempre se puede refrescar. En otoño las temperaturas son muy agradables, lo que convierte a esta época en perfecta para una visita turística. E incluso en invierno, con una media de 18 grados, resulta ideal para una escapada urbana. Y es que en Valencia hay una inmensidad de cosas por descubrir.

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La primera atracción turística se puede explorar perfectamente en bicicleta. «Definitivamente, Valencia es una de esas ciudades que se pueden descubrir maravillosamente con el servicio llamado "Valenbisi".» Este sistema se oferta en muchas urbes grandes y funciona de una forma muy simple: Basta con retirar una bicicleta y devolverla al área de aparcamiento previsto. «¡Así la visita turística aún resulta más divertida!» La primera escala en la ruta ciclista por Valencia: ¡las Torres des Serranos! Una de las entradas más importantes que da paso a la Valencia bajomedieval y parte de la antigua muralla. La puerta se compone de dos torres de defensa pentagonales que se unen entre sí con un arco dovelado de medio punto. «¡La fachada es increíblemente impresionante!»

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A una actividad deportiva le sucede directamente la siguiente, pero esta vez sin bicicleta. Un total de 207 estrechos escalones son los que hay que salvar en la torre campanario El Miguelete, que se ubica en la Plaza de la Reina. «El esfuerzo se ve recompensado con unas vistas únicas de Valencia. ¡Simplemente magníficas!»

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«La imagen de esta grandiosa fuente, rodeada de impresionantes construcciones, parece como sacada de un cuento y es un auténtico placer admirarla.» La Plaza del Ayuntamiento siempre está muy concurrida no solo por su belleza, sino que también se conoce mucho por «Las Fallas». La fiesta valenciana por excelencia que se celebra todas las primaveras entre el 15 y el 19 de marzo entusiasma igualmente a propios y extraños. El gran momento de la fiesta es la "cremà", cuando se prende fuego a las gigantescas figuras fabricadas en papel maché, llamadas "fallas".

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A quien le apasionen los mercados, caerá rendido ante el Mercado Central. La impactante plaza de abastos de estilo modernista alberga un montón de delicias culinarias «Ya sea pescado, carne, queso, frutas, verduras, frutos secos o especias: ¡aquí se encuentra realmente de todo!» Lo recomendable es visitarlo justo antes de volver a casa: «Se pueden adquirir souvenirs culinarios verdaderamente fantásticos para llevar a familiares y amigos.» recomienda Stephanie. Pero, ¡ojo! Hay que estar lo suficientemente pronto allí porque el mercado se cierra a las 15:00 horas.

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Siguiendo a la caza de especialidades, nada como detenerse en la famosa Horchateria de Santa Catalina. Toda una institución dedicada íntegramente a ofertar especialidades valencianas. En particular, y como el propio nombre indica, la «horchata». Una bebida refrescante valenciana a base de leche de almendra, que no solo es increíblemente popular, sino que también en muy sana. Como cada horchatería la elabora según su propia receta, el sabor de cada horchata siempre varía algo. «Hay que acompañarla mojando fartons calientes, un bollo elaborado con levadura que desprende un agradable aroma. ¡Increíblemente delicioso!» relata entusiasmada Alice.

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Bien cargados de energía seguimos descubriendo rincones asombrosos. Valencia no solo destaca por sus históricos edificios, sino que también por su moderna arquitectura. «¡Uno simplemente no puede dejar de visitar las edificaciones de la Ciudad de las Artes y las Ciencias!» Las construcciones son obras absolutamente maestras y no solo desde fuera, sino también por sus interiores. El complejo alberga, por un lado, un planetario, un cine en 3D y un museo de tres plantas; y por el otro, acoge el mayor acuario de Europa y el Palacio de las Artes, destinado a representaciones musicales y operísticas.

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Por la tarde, lo que apetece es deambular un poco por el paseo marítimo Les Arenes. «Cerca del paseo hay un sinfín de bares y restaurantes que ofrecen pescado fresco, tapas, así como muchos sitios para ir de compras.» En el paseo casi siempre se pueden descubrir castillos de arena construidos con todo detalle.

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¡Es el momento de refrescarse! Para hacerlo, nada mejor que la playa más famosa y grande de Valencia: la Playa de la Malvarrosa. «Es una playa de arena muy amplia y limpia. Aquí coinciden turistas, estudiantes y los propios valencianos.» Quienes prefieran algo menos de bullicio, estarán encantados en la playa Patacona. «Aunque nuestro rincón secreto por ser una playa de ensueño es la del Saler, pero mejor nos lo callamos...»

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«Como broche final de una jornada tan memorable, podemos degustar una sabrosa paella valenciana con conejo y pollo. Otra opción es decantarse por la paella de marisco, si se prefiere el sabor del pescado.» En ese caso, lo recomendable es ir hasta el restaurante El Rall. El local no solo es famoso por sus fabulosas paellas, sino también por el acogedor ambiente y un agradable patio interior. «Un día perfecto con un final perfecto. ¡Valencia es simplemente fantástica!»