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en Shanghái

Kristina Roder

Auxiliar de vuelo (28 años, en SWISS desde 2012)

Kristina trabaja en vuelos de largas distancias y visita Shanghái, su destino preferido, periódicamente. Para la tripulante de cabina, de 28 años, Shanghái representa la China moderna: ingente, deslumbrante, vertiginosa. Aunque ha llegado a conocer bastante bien la populosa urbe, debido a su imparable crecimiento, cada vez hay algo nuevo por descubrir y siempre merece la pena visitarla. SWISS vuela a Shanghái (PVG) a diario desde Zúrich (ZRH).

Con sus casi 25 millones de habitantes no solo es, con diferencia, la mayor ciudad de China, sino también una de las 10 más grandes de todo el mundo. La coexistencia de los contrastes de una arquitectura rabiosamente moderna junto con construcciones tradicionales es característico de China. En Shanghái salta a la vista y convierte la localidad a orillas del mar de China Oriental en un atractivo y singular destino. Por lo general, impera un clima subtropical que se puede soportar bien, aunque en verano el termómetro llega a alcanzar incluso 40 °C. Además, en los meses de julio y agosto es cuando las precipitaciones son más abundantes. Por eso sugiere visitar Shanghái preferiblemente en el periodo transitorio, cuando las temperaturas en primavera y otoño se enmarcan en un rango moderado, entre los 15 y 20 grados Celsius.

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¡Para conquistar Shanghái se necesita energía! Lo ideal es disfrutar de un copioso bufé desayunando en Hyatt Regency. «Tomar el primer café de la mañana admirando las vistas motiva a cualquiera para explorar la ciudad», opina Kristina.

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Después del desayuno y cargada de energía, Kristina inicia un largo paseo a la orilla del río Huangpu. Por la ribera casi se puede contemplar de qué manera avanza el crecimiento frenético de la ciudad. Incluso podemos intuir que los edificios de aspecto futuristista se integrarán impecablemente en el moderno tejido urbanístico una vez concluidos. Esta dinámica siempre asombra a Kristina: «Me da la sensación de haber aterrizado en el futuro.»

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La antigua zona francesa de la Concesión fue gobernada por Francia a finales del siglo XIX y aún hoy se conoce por el nombre de French Concession. Hay numerosos edificios que rememoran esa época. En la actualidad, el área es uno de los barrios más famosos y hipster de la ciudad. Aquí se pueden encontrar numerosos restaurantes y bares. La zona es el lugar ideal para tomarse un pequeño respiro, alejados del ajetreo de la urbe. «El ambiente es realmente acogedor, nada que ver con el ritmo siempre frenético de Shanghái.»

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A poca distancia se encuentra Tian Zi Fang, una antigua zona industrial cuyas naves y fábricas abandonadas acogen ahora un gran número de pequeñas tiendas y cafeterías. A Kristina le encanta ir a las tiendas de té: «Aquí venden preciosas piezas de cerámica y, por supuesto, el mejor té: un souvenir perfecto para llevar a familiares y amigos.»

Recorrer el barrio The Bund con sus 2,6 km de longitud y su famoso paseo fluvial es uno de los lugares imprescindibles que visitar en Shanghái. Los fines de semana acuden muchos turistas, por lo que Kristina aconseja: «Lo mejor es acercarse entre semana, o bien por la tarde. Entonces no está tan abarrotado.»

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El The Bund Financial Center conforma el impresionante punto final de este recorrido por el barrio The Bund. La fachada exterior se compone de barras imitando el bambú que se desplazan en sentidos opuestos. «De verdad que da la sensación de que todo el edificio se esté moviendo. ¡Me podría pasar horas mirándolo!»

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Pero si lo que apetece ahora es relajarse en un entorno verde, Kristina nos sugiere adentrarnos en el parque Fuxing. La antaño mayor zona verde de la ciudad, invita a disfrutar de la tranquilidad y brinda la ocasión de coincidir con los vecinos mientras practican algún juego, bailan o hacen música.

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Cuando va atardeciendo, justo antes del crepúsculo, Kristina deambula por las calles de Fang Bang Middle Road en el casco antiguo. En todos los rincones se puede ver la iluminación que resalta la arquitectura típica de China, con sus imaginativos elementos minuciosamente elaborados. Los perros, los dragones y otros seres mitológicos adornan las casas y templos tradicionales de la zona. «Hay mucho por descubrir y a quién todavía le quede algún detalle por adquirir, seguro que aquí lo consigue sin problemas.»

Para contemplar la puesta de sol, nada mejor que hacerlo desde lo más alto. En el bar Flair Rooftop Bar en la azotea del Ritz Carlton Kristina disfruta tomando una copa de las espectaculares vistas de la ciudad y de la torre Pearl Tower, el símbolo más famoso de Shanghái. «Probablemente es donde haya bebido la copa más cara de mi vida. ¡Pero es que las vistas son impagables!»

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La gastronomía típicamente china se encuentra en Haidilao. Para Kristina supone toda una memorable experiencia: «¡Me encantan los "hot pots"! Se podría decir que es una especie de fondue china, solo que ésta lleva muchos más ingredientes y es tremendamente mejor.»

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Si aún nos tenemos en pie, podemos rematar el día con otra copa en el Vue Bar. «Contemplar la silueta de la ciudad disfrutando de una buena copa es algo simplemente mágico. Es un panorama que nunca me canso de ver.»