#FollowMyDay
en Tokio

Álvaro Baeyenes-Martin

Analista de Negocios / Jefe de Proyectos (39 años, en SWISS desde 2008)

Incluso aunque Álvaro Baeyens-Martín no esté trabajando para SWISS sobrevolando las nubes, le encanta viajar alrededor del mundo. Tokio, la capital japonesa, conquistó su corazón al instante: «Esa mezcla de antigüedad y modernidad es fenomenal.» En particular, le encanta viajar en noviembre y diciembre a Tokio. «En ese época, cada distrito compite con impresionantes fuegos artificiales y espectáculos de luces. Es algo que uno no puede perderse», relata entusiasmado Álvaro. En su compañía, vamos a recorrer durante todo un día su particular Tokio.

Tokio se encuentra junto con Londres, Nueva York y Hong Kong entre los cinco mayores centros financieros del mundo y es, por lo tanto, una ciudad cosmopolita. De una forma muy singular, la ciudad realiza malabarismos entre los distritos tradicionales con templos y aquellos con rascacielos gigantes y futuristas. Esta amalgama simplemente deja maravillado a cualquiera. SWISS vuela a Tokio (NRT) a diario desde Zúrich (ZRH).

coffee.jpg

09:00

Para que el inicio del día sea perfecto, se dirige en primer lugar a la conocida cadena de comida St. Marc Cafe. Aquí se encuentran con diferencia los cruasanes más sabrosos de chocolate de la ciudad. Para todos aquellos que prefieran desayunar algo salado: «Los sándwiches calientes también son muy recomendables», comenta Álvaro.

senso-ji.jpg

10:00

Después del desayuno, el programa empieza con la visita de uno de los templos de Tokio más antiguos e importantes. No sólo el templo Senso-ji, sino sus inmediaciones no pueden faltar en ninguna visita. «En particular, me encantan los numerosos puestos de suvenirs. Me puedo pasar horas curioseando y buscando recuerdos para sorprender a los seres queridos en casa.»

12:00

Álvaro disfruta de la gastronomía tradicional japonesa en Atsuma, su local preferido. El plato que más le gusta es el Oyakodon: «Consiste en un cuenco de arroz con cebollas, una tierna carne de pollo y una sabrosa tortilla por encima. ¡Simplemente de ensueño!» O como diría un japonés: «Oishii!» que viene a significar «riquísimo». Para acompañar esta delicia japonesa se toma té verde, pero quien prefiera algo más dulce, puede optar por un refresco de melón.

skytree.jpg

13:00

Después de la comida, volvemos a escalar algunas cumbres. Para ser concretos, la de la espectacular torre Skytree: Con sus más de 600 metros es el mirador más alto de Tokio. Y no sólo por esto se ha convertido en una atracción: «Cuando el tiempo lo permite y con algo de suerte, hasta se puede divisar el monte Fuji.»

15:00

Después de haber contemplado el trajín de la ciudad desde las alturas, hay que meterse en él de lleno. Shibuya, un distrito vibrante de la ciudad, se conoce en todo el mundo. Aquí existen innumerables tiendas, restaurantes y cafeterías que descubrir. El rincón secreto de Álvaro en esta zona tan frenética y al mismo tiempo impresionante: «Hay que tomarse un café recién hecho en Gorilla Cafe y simplemente disfrutar del momento.»

park.jpg

16:30

En esta urbe de ritmo frenético también existe un remanso de paz: el parque Shinjuku Gyoen. Aquí en lugar de rascacielos hay infinidad de árboles, e incluso pequeños lagos. A Álvaro le gusta venir a pasear por esta parcela verde de la ciudad: «Me parece tremendamente bello y me recuerda mucho al Central Park de Nueva York.»

burger.jpg

17:30

Después de estirar algo las piernas en el parque y haber disfrutado de un pedacito de naturaleza, y para apaciguar el hambre, Álvaro recomienda el local "Smile" en la 7ª planta del centro comercial Lumine Est, situado en la estación de Shinjuku.

19:00

Una cena rápida encaja a la perfección en el programa de la tarde. Y es que quienes visiten Tokio entre diciembre y febrero, en ningún caso pueden perderse los fuegos artificiales en Odaiba. «El grandioso espectáculo dura diez minutos y se celebra directamente en la bahía artificial», relata entusiasmado Álvaro. Además, es el lugar perfecto para contemplar el impresionante puente Rainbowbridge en todo su esplendor. Sin olvidar que desde aquí se tienen las vistas más bellas de la silueta de Tokio.

odaiba.jpg

trommelspiel.jpg

20:00

Si los fuegos le parecen aún poco, puede prepararse para el siguiente show a las 20.00 horas: todo el edificio de TV de Fuji se convierte en un inmenso y deslumbrante espectáculo de luz. Para concluir una jornada perfecta como se merece, vale la pena adentrarse de nuevo en Odaiba que ofrece todo un mundo de compras y entretenimiento. La isla está repleta de incontables y coloridas luces de navidad que de inmediato atrapan a cualquiera. Álvaro está entusiasmado: «Los numerosos centros comerciales y soportales invitan a quedarse haciendo compras hasta tarde o a disfrutar de los más variados juegos. ¡Una pasada! Yo siempre me doy el lujo de echarme varias partidas con mi juego favorito: uno digital con tambores.»