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en Ginebra

GUILLAUME DEFRANCE

maître de cabine (32 años, en SWISS desde 2014)

Ginebra brinda muchas opciones en cualquier época del año. Bien lo sabe Guillaume, maître de cabine, quien lleva casi 10 años viviendo en esta ciudad de la Suiza romanda. En el verano, el lago Lemán nos atrae con un número inagotable de opciones. En el invierno, las cercanas estaciones de esquí del macizo del Jura y de los Prealpes invitan a disfrutar de algún deporte de invierno.

Desde hace años, la segunda ciudad más grande de Suiza aparece clasificada entre las 10 mejores ciudades con la máxima calidad de vida. SWISS cuenta con una red de trayectos con salida Ginebra a 42 destinos en Europa, Norteamérica, así como Marrakech, El Cairo y Tel Aviv. Así mismo, SWISS vuela a Ginebra (GVA) varias veces al día desde Zúrich (ZRH).

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El primer momento estelar en la ciudad ya se nos revela en el propio vuelo a Ginebra, justo antes de llegar: unas espectaculares vistas de los Alpes durante la aproximación.

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Ginebra es, junto a Nueva York, la segunda oficina principal de las Naciones Unidas (UNO). El Palais des Nations, que alberga, entre otros organismos, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, se puede visitar durante todo el día. A Guillaume le fascina la atmósfera reinante en el edificio y las historias que se perciben en el aire: «aquí se han reunido las personas más influyentes del mundo durante la cumbre del G20 o para la Conferencia sobre el Cambio Climático. Estoy en la misma sala donde ya estuvieron los presidentes más poderosos del planeta.» El complejo, similar a un palacio, acoge 34 salas de conferencias y unas 2800 oficinas. Los visitantes pueden acceder a la Sala del Consejo y a la Sala de las Asambleas, dotadas de una decoración exquisita. También se puede realizar una visita guiada en doce idiomas, previa concertación. visite guidate in dodici lingue.

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Después de esta histórica visita, el estómago de Guillaume ya empieza a hacerse sentir. Por suerte, el local de Restaurant de la Fontaine está apenas a cinco minutos en autobús. «Si el tiempo acompaña, no hay nada mejor que sentarse en una mesa de la terraza ajardinada», sugiere Guillaume. Los platos lucen una presentación con toques artísticos que convierten la hora del almuerzo en un lujoso placer culinario.

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Lo que a Guillaume le apetece ahora sin duda es pasar la tarde en el lago Lemán. Y en particular, disfrutar de la belleza del lago a bordo de un crucero. Durante el paseo se puede admirar el chorro de agua o Jet d’eau, símbolo de Ginebra, con sus 140 metros de altura desde muy cerca. «Hay que asegurarse antes de subir comprobando el recorrido», nos aconseja. «El chorro de agua se pone en servicio en función de la temporada y de las condiciones meteorológicas. ¡Sería una pena no verlo en plena acción!»

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Tras el plácido paseo, Guillaume se mezcla en el bullicio de la ciudad. En la Rue du Rhône, también conocida como los «pequeños Campos Elíseos», se localizan las boutiques exclusivas y todos los grandes nombres. «Después de ir de compras, tomarse una copa en Place du Molard es absolutamente imprescindible.», comenta Guillaume.

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Por la noche, una algarabía conformada por los más diversos idiomas domina las calles del casco antiguo. Los turistas se mezclan con los vecinos y surge un ambiente encantadoramente multicultural. A Guillaume también le cautiva y va deambulando por las calles hasta que se vuelve a detener en la Place du Bourg-de-Four. En la terraza del Cafe du Bourg-de-four despide la velada. Le encanta ver a la gente pasar, sobre todo si lo hace frente a un plato de "rösti" casero, al que el local le debe su fama. «El día se ha pasado muy rápido.», comenta con tristeza. «Pero, por suerte, vivo aquí y tengo aún el verano por delante para descubrir todas las terrazas de la ciudad.»