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en el Festival de Jazz de Montreux

André Ruth

Comandante de Airbus 330/340 (56 años, en SWISS desde 1977)

Cada año, la fiebre de la música se apodera de Suiza: el Festival de Jazz de Montreux se incluye entre los festivales de música de mayor renombre y uno de los más populares de Europa. Este año también numerosos visitantes han quedado entusiasmados con la polifacética programación y las grandes voces. Durante dos semanas se ofrecen actuaciones nacionales e internacionales. En esta ocasión, nada menos que la banda SWISS Band se encargó de animar el ambiente. André Ruth, quien forma parte de la banda desde hace 36 años, nos narra lo que ocurre en un día y durante la actuación en el Festival de Jazz de Montreux.

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Con 22 músicos procedentes del departamento técnico de la anterior Swissair, se inició el 22 de agosto de 1958 la andadura de la SWISS Band. En la actualidad, el grupo está formado por más de 50 componentes, muchos de ellos son empleados en activo, otros pensionistas y antiguos colaboradores de SWISS. Como el comandante André Ruth, hoy miembro de la Junta Directiva de la banda, quien se unió al grupo con su saxhorno tenor hace 36 años: «En 1990 se incorporó el trombón.» La SWISS Band también ha actuado en el extranjero, por ejemplo en la inauguración de un Swissôtel en Chicago. Y no obstante, André describe la actuación en el Festival de Jazz de Montreux como uno de los hitos de la banda: «¡Es uno de los acontecimientos musicales de mayor renombre de Suiza, me atrevo a decir, que de Europa! Y tenemos la oportunidad de participar. ¡Es simplemente Increíble!»

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La jornada comienza tranquilamente para la banda. La salida es en Zúrich, desde Kloten, a las 11.45 horas, en un autocar en dirección Montreux. «El ambiente en el autobús es fantástico, todos estamos emocionados con la actuación.» Tomamos el almuerzo en el mismo autobús porque al llegar aún quedan cosas en la agenda por hacer. Una prueba de sonido y, por supuesto, un breve ensayo.

En esta ocasión, unos cuarenta componentes de SWISS Band participan en el espectáculo del Festival de Jazz de Montreux. Un número importante de músicos y un equipo con una sintonía extremadamente buena: «Normalmente ensayamos una vez a la semana durante dos horas en Kloten. Cada registro de instrumentos lleva a cabo un ensayo de dos horas una vez al mes. A esto se añaden fines de semanas con ensayos de la SWISS Band, como por ejemplo el que está previsto para octubre en la Selva Negra.» No obstante, antes de cada actuación se ensaya con mayor intensidad: un total de tres horas sin descanso.

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Los instrumentos ya están esperando a la banda en el recinto. Los encargados de logística han salido por la mañana temprano hacia Montreux para llegar allí antes que la SWISS Band. ¡Ahora se trata de arrimar el hombro! Los músicos colaboran en lo que pueden: «Echamos una mano a los encargados de logística acomodando los instrumentos en la zona entre bastidores.»

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Después lo que toca es tomarse un descanso. En el mirador SWISS en el recinto del Festival de Jazz de Montreux aún hay tiempo de relajarse un poco después del viaje: «¡La ubicación a orillas del lago es de ensueño! Es una pena no haber podido probar las tumbonas SWISS por las fuertes inclemencias del tiempo. Pero nos hemos refugiado de la torrencial tormenta en la sala VIP.» Justo antes de la actuación, ha dejado de llover: «¡E incluso ha salido el sol!»

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Se está acercando la hora: es el momento de probar el sonido. Se ha previsto una hora para hacerlo. «¡Es una de las tareas más importantes antes de un concierto!» Después de que cada músico haya ocupado su lugar con el correspondiente instrumento y partituras, se puede empezar con la prueba de sonido.

«Cada grupo de instrumentos toca brevemente para que se puedan ajustar los micrófonos. ¡Sin el técnico de sonido sería imposible llevarlo a cabo!» Así se van haciendo ajustes hasta haber probado todos los 40 instrumentos de los componentes de la banda. La cantante Flavia Capello, artista invitada que hoy actúa con la banda, también tiene que probar su micrófono. Finalmente se tocan algunas partes de canciones para ajustar todo el sonido. Ya se empieza a sentir un cosquilleo en los dedos. «Me encanta tocar. La música no solo es una forma fantástica de compensar el estrés del trabajo, sino que también me permite reunirme con muchas personas. Un instrumento por sí solo nunca tiene el mismo efecto como el que se siente en un grupo!» Ahora hay que respirar profundamente y prepararse mentalmente para una gran actuación.

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¡Allá vamos!: la actuación de 90 minutos en el Festival de Jazz de Montreux puede empezar. Los instrumentos y los músicos están listos. El uniforme en su sitio. Por cierto que es el original. Pero al contrario que el uniforme de piloto, solo tiene dos galones de plata en la manga. La SWISS Band toca varios clásicos. El favorito de Andrés está clarísimo: «¡Personalmente me encanta el tema «Welcome To The Jungle» de Guns’N’Roses, así como los más conocidos de rock de los años ochenta!»

Hacen acto de presencia y entusiasman a los asistentes al Festival de Jazz de Montreux; es una actuación que la SWISS Band llevaba mucho tiempo esperando. «¡Lo que se vive encima de un escenario es simplemente increíble! En particular cuando se percibe lo que está disfrutando el público, que se pone a bailar.»

El ambiente es genial y el público no quiere que el espectáculo acabe. «¡Otra, otra!» grita y la SWISS Band accede tocando otros dos temas.

¡La actuación ha sido un éxito total! Tanto la banda como el público están entusiasmados. Pero no queda mucho tiempo para recrearse en el éxito. Algunos de los componentes de la banda tienen que retomar el trabajo el día después, por lo que se emprende directamente la vuelta a casa. ¿Pero, en realidad qué tienen en común la música y volar? «A primera vista, no se aprecia ninguna relación. La música es algo que despierta emociones, el trabajo en el cockpit es más bien técnico. Sin embargo, para ambas cosas se necesita mucha experiencia y una preparación excepcional. El trabajo en equipo también es muy importante en ambas actividades.» Más tarde, los componentes de SWISS Band emprenden agotados, pero felices, la vuelta a casa.

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