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en Moscú

Carola Wimmer

Maître de Cabine (27 años, en SWISS desde 2010)

Moscú es el destino preferido de Carola, y no solo por sus interesantes contrastes. Gracias a la estancia de 24 horas que la tripulación casi siempre tiene que pasar en Moscú, en ocasiones ha tenido la oportunidad de explorar la ciudad con más detenimiento. Carola vuela en trayectos cortos y como una estancia tan larga en este tipo de vuelo constituye casi una excepción, le resulta aún más atractivo.

Moscú no solo es la capital de Rusia, sino que con unos 11,55 millones de habitantes es también la mayor ciudad del país. Tradición y modernidad conviven en Moscú codo con codo. La multifacética urbe encandila a propios y extraños con numerosas iglesias, teatros, museos y galerías. Como el termómetro en invierno puede marcar hasta los 20 grados bajo cero, Carola recomienda visitar esta ciudad cosmopolita en el verano. «Es entonces cuando las temperaturas son agradables.» Se puede disfrutar de muchas horas de sol y, además, anochece muy tarde.» SWISS vuela a Moscú (DME) a diario desde Zúrich (ZRH).

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Después de un breve desayuno en el hotel, empezamos directamente con la visita turística. La mejor forma de descubrir la ciudad es en metro. No existe ninguna otra red metropolitana que sea más grandiosa y decadente que la de Moscú: «El metro no solo es superrápido, ¡sino que también es una verdadera maravilla!» Las estaciones están decoradas con pavimentos ornamentales y columnas de mármol y convierten al transporte público en un espacio absolutamente fastuoso, por no decir lujoso.

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Torres con techos puntiagudos y decoraciones de distintos colores: El Izmaylovo Kremlin se sitúa al noreste de Moscú y es un escenario muy popular para tomar fotografías. «Por fuera asemeja un castillo de cuento de hadas. De una belleza extraordinaria y multicolor, casi como Disneylandia o los estudios Universal.» En el parque contiguo se celebra un mercadillo donde se pueden adquirir desde porcelana antigua, pasando por sellos, hasta matrioskas.

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Después de tanto admirar y rebuscar, empezaremos a sentir hambre. Para almorzar, Carola se detiene en Fresh, un restaurante vegetariano/vegano muy de moda. «Aquí se sirven muchos manjares excepcionales, muy recomendables incluso para los no veganos/vegetarianos.» Carola encuentra su plato preferido en el menú sin apenas dudarlo: «Me encanta el chupito de jengibre fresco pero, ¡cuidado que pica bastante! La ensalada vegana al estilo clásico californiano incluye nueces pacanas, aguacate y el mejor de los aliños. ¡Siempre recomendable! Todo ello acompañado con un batido recién hecho. ¡Increíblemente delicioso!»

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Ha llegado el momento de descubrir la ciudad desde otro ángulo. «En esta zona de la capital, Moscú me recuerda casi un poco a Dubái. La silueta urbana genera un enorme contraste con los numerosos edificios históricos dispersados por toda la ciudad.» Desde el mirador de Imperia Tower se tienen unas fantásticas vistas de los rascacielos. «Prácticamente se puede abarcar Moscú con la mirada en un radio de 360 grados. ¡Increíblemente impactante!»

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A pesar de ya haber visitado Moscú varias veces, Carola siempre se da una vuelta por la mundialmente famosa Plaza Roja y la catedral de San Basilio: «Cuando recorro estos lugares, siento como si hubiera retrocedido en el tiempo. No olvido tener la cámara a mano y hago un montón de fotos.» Con un poco de suerte, incluso se puede captar el cambio de guardia. Aquí también se localiza el Kremlin de Moscú, que alberga la campana y el cañón más grandes del mundo.

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¡El lujo en estado puro! Aunque este templo del consumo sea demasiado caro como para que los simples mortales vayan allí de compras, bien merece la pena darse una vuelta. «La decoración cambia constantemente, lo que convierte una visita a los almacenes GUM en algo irrepetible. Es un espacio impresionante, engalanado con flores y música cautivadora que invita a quedarse.» Uno se siente como "Alicia en el País de las Maravillas" en un caleidoscopio, rodeado de variopintos puestos de helados y diversas fuentes. «Me entusiasma el departamento de alimentación de la planta baja. Resulta increíble, pero aquí se pueden comprar alimentos de diseñadores de todo el mundo. ¡Es de lo más excéntrico!»

Quien quiera admirar la Plaza Roja y el Kremlin desde las alturas, debería agenciarse un sitio en el bar de copas de la azotea del Ritz Carlton. «En el verano, me encanta disfrutar del sol en la terraza contemplando las vistas.» Reconozco que el capricho no sale barato, pero merece la pena de verdad.

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«Soy consciente de que resulta algo incoherente ir a comer sushi en Moscú. Pero el restaurante japonés Tanuki está muy cerquita del hotel donde se aloja la tripulación. Además, tiene abierto las 24 horas y el sushi está exquisito.» El restaurante japonés Tanuki cuenta con una gran variedad de platos vegetarianos/veganos. Carola nos recomienda: «Hay que probar los rollitos de aguacate y las infusiones caseras, elaboradas con zumo caliente y fruta fresca. ¡Absolutamente delicioso!»