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en Córcega

Simone Franzke

Editora online de Guía de Viajes SWISS (41 años, en SWISS desde 2016)

Simone Franzke ha convertido su hobby en su profesión: Para la Guía de Viajes SWISS recorre maravillosos destinos vacacionales y recopila todas sus recomendaciones y experiencias en artículos que presenta a la comunidad en swiss.com. Ha recorrido Córcega, la isla del Mediterráneo, en barco, autobús y tren y se muestra entusiasmada con la más verde de las islas del Mediterráneo: «para mí, es la isla más bella, con una diversidad que me parece insuperable.»

Quien busque playas de ensueño y maravillosos pueblos costeros, quedará fascinado. Para bañarse en aguas cristalinas o explorar las numerosas calas rocosas lo recomendable es acercarse en junio o septiembre. Pero si se pretende ascender por las montañas de hasta 2000 metros de altura, debería tenerse en cuenta que hasta bien entrado junio, suele haber nieve en las cumbres y un tiempo frío. Hay una localidad que atrae a Simone en particular: «Bastia es mi sitio favorito. La ciudad rebosa vida y es de lo más variopinta; cuenta con modernas tiendas, mercados y el mar delante de la puerta.» Desde Ajaccio se llega hasta Bastia en tren en algo más de tres horas. «¡El viaje en tren en sí es toda una experiencia!»

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09:00

Una crujiente barra de pan, unos deliciosos cruasánes y bocadillos recién hechos: ésta es la forma ideal de empezar el día en Córcega. Si por la mañana no se tiene demasiada hambre, o uno se quiere reservar para más tarde, Simone recomienda disfrutar de un par de sabrosos "canistrelli" de almendras. «Lo que pasa es que a mí me no me duran ni media hora. ¡Super ricos!»

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09:30

¿Deambular por la ciudad o vivir alguna aventura? Si lo que le apetece es algo de aventura, basta con subirse a uno de los microbuses, que recorren la distancia entre Bastia y St. Florent cuatro veces al día. Ascendiendo por serpenteantes carreteras y atravesando pequeñas aldeas se llega al otro extremo del Cap Corse, al sur. «La cala de St. Florent es de ensueño. Uno tiene la sensación de hallarse en cualquier lugar del Caribe», relata Simone entusiasmada. Allí se puede pasar todo el día a la sombra de los pinos.¿Qué se ha olvidado de la toalla? Pues no hay problema: seguro que encuentra una en las bonitas tiendas de la localidad. «Por las tardes, los profesionales de la petanca se reúnen en la plaza del pueblo y echan una o dos partidas. "Uno puede sentarse simplemente al lado y dejarse arrastrar por el ambiente», sugiere Simone.

09:30

A quien le apetezca ir de compras, lo ideal es ir deambulando por la Rue César Campinchi hasta llegar al Boulevard Paoli . «Aquí conviven las marcas más conocidas junto con pequeñas y encantadoras boutiques.» Si las mujeres descubren en La Chapelle el paraíso de los zapatos, los caballeros seguro que encontrarán algo apropiado entre la variedad de productos de Michel et Noel.

10:40

Seguimos hacia la destilería y la enoteca del prestigioso fabricante de licores de Córcega: Cap Corse Mattei. «Luis Napoleón Mattei creó este aperitivo con notas amargas hace más de 140 años a base de vino y hierbas aromáticas. Nunca falta en una buena comida», confiesa Simone. Definitivamente, el Mattei Cap Corse bien merece una visita: «El establecimiento aún tiene la apariencia de una tienda de ultramarinos y el olor distintivo de una botica. Es un lugar perfecto para encontrar un souvenir.»

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11:00

Después de conseguir comprar el primer recuerdo, seguimos deambulando por el lugar. «Si coincide que visita Bastia en fin de semana, no puede dejar de pasearse por los mercados.» Los domingos, en la plaza Saint Nicolas, justo enfrente de Cap Corse Mattei, se celebra un extenso mercadillo de ropa y rastrillo. «¡Aquí simplemente se encuentra de todo! Desde un sillón orejero hasta un vestido de fiesta.»

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12:00

Como bien es sabido, ir de compras despierta el apetito, así que lo mejor es dirigirnos al puesto del mercado más cercano. Todos los sábados y domingos por la mañana se pueden ir catando las especialidades córsicas en la Place de l’Hôtel de Ville. El consejo de Simone: «un trozo de Fiadone templado. Es una tarta de queso elaborada a base de leche de cabra y de oveja. ¡Increíble!» Pero también los apasionados del marisco disfrutarán de lo lindo. En el mercado podrán comprar ostras de la costa levantina de Córcega.

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13:30

¡Ahora toca relajarse! Obviamente, en Córcega hay que visitar la playa. La Plage Minelli es una playa popular de piedras al norte de Bastia. «Me encanta esta cala porque uno se puede sentar en las rocas y prácticamente sólo viene la gente del lugar.» Pero para quien prefiera una playa de arena, no hay problema: «La casi interminable playa de arena de La Marana está al sur de la ciudad. Lo mejor es llegar hasta allí en coche.»

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17:00

También habrá que incluir alguna visita turística. La iglesia Église Sainte-Croix es la más antigua de Bastia. «Está algo escondida detrás de una antigua muralla en una ciudadela, sobre una colina, y en medio de un laberinto de callejuelas.» Una vez que se ha encontrado, bien merece la pena pasar a su interior. «Me fascina respirar el silencio que inunda el interior del templo durante unos minutos. Es una atmósfera muy particular.»

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19:30

Desde la ciudadela regresamos tranquilamente hacia el centro de la población. Aquí se sitúa un número interminable de bares y tabernas con vistas al pintoresco puerto. Es un lugar muy popular entre los turistas y, por eso, bastante abarrotado y con precios abusivos. Simone prefiere escabullirse hacia otro rinconcito: «Me encanta el Café Les Intimes, justo al lado, en la plaza del mercado.» Si se quiere tomar una copa de vino acompañada de un aperitivo, Simone sugiere la ensalada Nicoise: «¡Está exquisita!»

20:30

Quien prefiera una cena más contundente para concluir una encantadora jornada en Córcega, debería acudir a L’Entraide. El restaurante no destaca precisamente por tener una carta muy extensa, sino por sus platos regionales recién elaborados, con ingredientes ecológicos y a precios asequibles. La primera vez que estuvo allí, Simone ya supo cuál era su favorito: «La ensalada de tomate con burrata y jamón de Córcega. A pesar de su sencillez, ¡está deliciosa! De postre sirven una "crème brûlée" con cuatro especias. ¡Simplemente perfecto!»